jueves, 18 de diciembre de 2008

¿Qué nos cuentan nuestros clientes?

De todo.
Dependiendo de muchos factores, como puede ser el tiempo disponible, tanto del cliente como del kioskero, de la predisposición a hablar y a escuchar, de la confianza existente entre ambos, etc.

Uno de los temas más recurrentes es el pronóstico del tiempo. Supongo que esto no pasa sólo en los kioskos sino en muchas conversaciones de la calle, pero lo típico de cada día, es el comentario del tiempo. Como si todos fuéramos expertos del servicio meteorológico nacional. Todos sabemos si el tiempo va a seguir así, si va a llover, si van a subir las temperaturas, si va a nevar o no. Y no sólo eso, también podemos justificar nuestro pronóstico por ejemplo diciendo cuando a mí me duele aquí, es seguro que viene lluvia, cuando hay ese color en el cielo es porque está nevando por ahí, cuando hay ese olorcito en el aire, bla bla bla

Otro tema infaltable, sobre todo en Lo de Willy, es el fútbol. Y en este tema entra tooodo lo relacionado con el fúltbol. Desde los resultados de los partidos de primera división de cualquier país del mundo, tooodos los campeonatos, la 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª división de cada club, la liga de nuestros hijos de 2 a 18 años, las lesiones que tuvo tal o cual jugador, los arbitrajes, los canales que pasan los partidos, los bares que pasan los partidos, bla bla bla

Ahora bien, una reflexión que siempre me hago sobre este asunto es justamente la temática de la que nos hablan nuestros clientes, ya que creo que refleja con bastante exactitud la situación económica y política del país en cuestión.

Recuerdo perfectamente nuestros últimos años en Argentina, época de crisis donde las haya, que el tema recurrente en la calle y por supuesto en el kiosko eran los problemas económicos de cada uno, la violencia en todas sus expresiones, los insultos al gobierno de turno, las colas interminables para cobrar la jubilación, la falta de respeto en muchos ámbitos, las marchas y contramarchas de cada día y la desilusión.

Sobre todo la desilusión que a muchos nos hizo dar cuenta que la cosa no daba para más. Claro que esta es una opinión totalmente subjetiva (como todas) ya que la misma situación la ha vivido cada uno de manera diferente. Pero como yo soy la que escribe, les cuento de mi desilusión. Ese momento en el que 'te das cuenta'. De qué? De que todo va a seguir igual y que los ciclos van a repetirse una y otra vez y que mientras tanto, mientras esperás a ver qué pasa...se te va la vida.

Seguramente 50 o 100 años son muy pocos para la historia de un país, pero obviamente para nosotros son Toda la Vida. Entonces nosotros pensamos que no podíamos quedarnos a esperar que la cosa mejore, que cambie. Y decidimos cambiar nosotros.
Sobre esto también hay multitud de opiniones, desde los que están de acuerdo hasta los que nos creen egoístas por no luchar por la patria, pero eso lo dejaremos para otra oportunidad.

Volviendo al tema de lo que nos cuentan nuestros clientes, es muy interesante analizarlo, ya que como dije antes, demuestra claramente la situación del país.
En el año 2002 cuando llegamos a España, después del corralito argentino, nos sorprendía muchísimo escuchar a la gente hablar por ejemplo de lo que harían el fin de semana, de la ropa que usarían para tal fiesta, de planear sus vacaciones... Para nosotros era algo totalmente inusual e increíble ver a la gente mayor sonreir por la calle, ver a los obreros ir a media mañana a tomarse una cañita y su bocadillo y charlar de lo más tranquilos y así mil ejemplos más.

Entonces la pregunta sería : ¿qué nos cuentan nuestros clientes ahora?

lunes, 15 de diciembre de 2008

Para que nos vayas conociendo...


Hola, qué tal?

Hoy voy a empezar a colgar algunas fotos de "Lo de Willy", para que nos vayas conociendo, y me parece que sería muy bueno también que vos me mandes la foto del kiosko de tu barrio.

Creo que sería divertido poder conocer las diferentes culturas, a través de la institución del kiosko, allí donde existan.

Por ahora son solo fotos del kiosko y los casi 1000 productos diferentes que tenemos.
Seguramente, si no sos español, no conocerás muchas cosas. Otros productos son reconocibles internacionalmente.

A nosotros nos pasó cuando empezamos con "Lo de Willy", que muchas veces nos pedían cosas que no teníamos idea de qué se trataba. O no conocíamos el producto o no conocíamos la marca...

Claro que en una semana lo teníamos solucionado.

Pues nada, a ver si les gusta...





jueves, 11 de diciembre de 2008

Hola..., gracias..., chau.

Son las tres palabras que más repetimos en el día. Calculá: una vez por cada cliente, entre 300 y 500 veces por día, 15 horas en cada día, 7 días a la semana, 30 días al mes, 364 días al año y así desde hace 11 años.... Cuánto te dió?
Algo así como 1.5 millones de veces hemos dicho Hola, Gracias y Chau entre mi marido y yo durante estos últimos 11 años. O sea que experiencia no nos falta.

Nos gusta el mundo del kiosko. Sobre todo a Willy. Lo hace con amor, con respeto por los clientes y los proveedores, con simpatía inigualable, con la palabra justa para cada uno, con la sonrisa a flor de piel, con ganas de seguir atendiendo aunque sea la hora de cerrar, con la responsabilidad de que no falte nada, de conseguir lo que cada cliente pide, de que esté todo en su lugar, con la alegría de que sus clientes se transformen en amigos, que sus proveedores también sean amigos, de que todos lo quieran, de caminar por la calle y saludar a alguien cada dos metros, de ser honesto, de ser trabajador y de estar satisfecho por el trabajo realizado cada día.


El kiosko no es sólo el lugar donde conseguir las golosinas, los dulces, las galletitas, las papas o patatas fritas, las bebidas, el pan, los regalitos, las chuches, la yerba, el mate, el dulce de leche o las tapas de empanadas. También es el lugar donde buscar o intentar conseguir "eso" que nos olvidamos cuando el super ya cerró, cuando tenemos invitados que no esperábamos, cuando es feriado o festivo y todo está cerrado, cuando nos olvidamos del postre, cuando se nos terminó la coca cola o la cerveza, o cuando nos dió un antojo. Ese lugar es el kiosko de la esquina, el de tu barrio, el de mi barrio.
Los kioskos cumplen esa función y muchas otras.

Al kiosko podés ir cuando querés contarle algo a alguien, que no sea muy conocido, pero tampoco un extraño, cuando querés comentar el resultado del último partido o escuchar lo que tiene para decirte el kioskero sobre tu equipo favorito. Podés ir cuando tu hija/o tiene un berrinche y ya no sabés como calmarlo, vas al kiosko y asunto solucionado.

Los kioskeros vemos a esos niños y los vemos crecer. Primero vemos a sus madres embarazadas, después los vemos en el carrito, poco más tarde entran corriendo al kiosko. Nos los traen los padres para que los saludemos el primer día de entrar a la escuela, los vemos cada día al entrar y salir del cole, los vemos cómo van creciendo y cambiando de gustos, los vemos en su época de los chupetines o chupa-chups, después con las patatas, más tarde empiezan a juntar figuritas o cromos. Esa época dura bastante... Casi-casi cuando terminan con los cromos, empiezan con las noviecitas. Esa ya es la época del secundario o instituto. Ahí ya vienen solos a comprar las patatas, la coca-cola...

Y nosotros ahí estamos. Se darán cuenta ellos que para nosotros también pasa el tiempo.

Contanos de tu kioskero, el de tu barrio, en Argentina, en España o donde estés.
Queremos seguir haciendo amigos...